Por: Silvia Luengo
El pasado jueves 21 de Octubre, la Sra. María Fernanda Lochschmidt, nos brindó una interesante conferencia sobre Nanga y Bunjinga.
Estos términos, que a menudo se usan indistintamente, se refieren a la adopción de pinturas de inspiración china en la época Edo. En japonés, nanga 南画, significa escuela de pintores del sur, mientras que bunjinga 文人画 designa a los pintores literatos.
Esta escuela de pintura japonesa floreció en el período Edo, en el que a muchos artistas se les consideraba letrados o intelectuales. En sus obras, pintadas normalmente con tintes monocromáticos negros, algunas veces con leves usos de otros colores, mostraban una gran admiración sobre las tradiciones de la cultura de China.
Debido a la política que implementó el Shogunato Tokugawa desde el 1641 en el período Edo, Japón perdió todo contacto con el resto del mundo de manera tajante, aunque las relaciones con China persistieron, si bien bastante más limitadas. Uno de los principales vehículos de transmisión de conocimientos sobre la pintura de los literatos chinos fueron los comerciantes chinos que ingresaban por Nagasaki y eran artistas profesionales. Así , los artistas bunjin que querían inspirarse en el tipo de vida y los ideales chinos quedaron con una visión incompleta del arte y los ideales del país vecino. El Bunjinga surgió por lo tanto, de lo que llegaba a Japón desde China, incluyendo los manuales de dibujo xilografiados y una amplia gama de pinturas que variaban mucho en calidad unas de otras.
Las pinturas nanga o bunjinga siempre representaban cosas que eran tradicionales y admiradas en China. Los artistas se centraban exclusivamente en los paisajes, y en ellos, en las flores y pájaros. Las poesías u otras inscripciones que se le agregaban al cuadro eran elementos importantes de este estilo artístico, y eran normalmente añadidos por amigos y conocidos del artista.
Al contrario que otras escuelas de arte que tenían unas características definidas que, en cierto modo, se transmitían en parte a sus estudiantes y seguidores, en el nanga no fue así, ya que lo único característico que tenía es la ambición que ponía el pintor, en el que en la obra expresaba su amor por la cultura china. Es por lo anteriormente mencionado que cada autor tenía un estilo diferente y marcado. Cuando, después del período Edo, Japón empezó a abrirse a culturas occidentales, muchos artistas bunjin empezaron a acoger elementos de dichas culturas en sus obras.
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